Prevención del suicidio 

Hay situaciones en la vida que se ven como si no tuvieran solución, en las que se aprecia un panorama poco favorable. Es en estas situaciones en donde algunas personas tienen la capacidad de visibilizar  posibles soluciones, por el contrario, hay otras personas que al enfocarse en el conflicto, no logran encontrar alternativa alguna y deciden quitarse la vida.

El suicidio, es una de las principales causas de muerte a nivel mundial, y por ende,  un problema de salud pública. Sus cifras se ven reflejadas por la OMS (2019), en las que se afirma que aproximadamente 800,000 personas anualmente se quitan la vida, igualmente, son muchos los casos que se estiman por intento de suicidio. 

Si bien el suicidio lo puede llevar a cabo una persona de cualquier edad, según el boletín BES (2020),  los grupos etarios en Colombia que durante el último año tienden a presentar un mayor número de casos registrados, son las personas entre los siguientes rangos de edad: 15 a 19 años,  20 a 24 años, 45 a 49 años, 50 a 54 años y  60 a 64 años (BES, 2020).

Dicho lo anterior, este fenómeno está relacionado con una gran variedad de factores de riesgo tales como: conflictos familiares, sociales y personales, desastres, violencia, abuso, discriminación, dificultades económicas, aislamiento,  inmigración forzada, entre otros. Así mismo, se denota que las personas pertenecientes a comunidades indígenas y población LGBTI+, registran mayor riesgo de intentar o efectuar el acto suicida (BES, 2020). 

La información descrita anteriormente, muestra como el suicidio afecta a una gran cantidad de la población a nivel mundial, existen actualmente muchas formas de prevenirlo.

¿Cómo se puede prevenir?

  • Cuestionar lo mitos que giran entorno al suicidio: en varias ocasiones las personas pueden llegar a tener prejuicios o concepciones erradas de este fenómeno, las cuales, se encuentran posiblemente relacionadas con la cultura en la que se esté inmerso. Es por ello que mitos como: “las personas que dicen que se van a suicidar lo hacen por llamar la atención”, “la gente que habla o expresa la idea de suicidarse, en realidad no lo hace”, “si alguien toma la decisión de matarse, nadie puede impedirlo”, “la recuperación de la crisis suicida, significa que ya no existe riesgo de suicidio”, “ las niñas no se suicidan”, entre otros, no deben ser difundidos como verdades absolutas, sino por el contrario, estas afirmaciones han de ser  cuestionadas y connotadas como no apropiadas (Suárez, 2013).

  • Acudir a los factores protectores para evitar el suicidio: la prevención del suicidio es más efectiva cuando se trabaja en equipo, por tanto, se sugiere tener presente los espacios cotidianos de las personas, la familia, amigas, compañeras de estudio o trabajo, les profesionales de la salud mental, docentes y trabajadores sociales, para generar una  red de apoyo (Suárez, 2013).

  • ¿Cómo actuar cuando se conoce de alguien que ha contemplado la posibilidad de suicidarse?: aunque hablar de suicidio, es un tema que tiene muchos tabúes de por medio, para prevenirlo es necesario hablarle de forma abierta. Es por ello que Suárez (2013) sugiere:

  • Sondear la posibilidad de un riesgo inmediato, esto implica preguntarle a la persona si lo ha contemplado como un pensamiento no estructurado, o por el contrario, tiene una intención clara de hacerlo y posiblemente ha generado un plan de cómo efectuarlo. Cabe resaltar que si se percibe un riesgo inminente, se debe solicitar ayuda especializada.

  • No dejar sola a la persona. Para esto es importante que se tenga una disposición de escucha activa, con el propósito de que la persona con riesgo suicida, pueda expresar su sentir y pensar sin ser juzgado. Esto implica no enfocarse en minimizar los problemas de esta persona, al contrario, procurar ponerse en los zapatos del otre para comprender y validar sus sentimientos. De acuerdo con lo anterior, la persona que se encuentra en disposición de acompañar, debe procurar hablar lo menos posible de sí misma, y que se asuma una disposición de escucha plenahacia la persona que lo necesita.

  • Es importante hacerle saber a la persona en riesgo suicida que cuenta con el apoyo de otras para sobrellevar la situación que está viviendo, además, se considera importante comunicarle que pueden conseguir juntas ayuda especializada para dicha situación.

  •  Finalmente si la persona que desea ofrecer la ayuda no se siente en la capacidad de brindarla, es indispensable PEDIR AYUDA a otra persona o entidad competente, ya que puede tornarse peligroso acompañar a una persona en riesgo suicida cuando se siente inseguridad de hacerlo.

 

En conclusión, el suicidio en la mayoría de los casos, es previsible y es responsabilidad de todos informarnos de forma apropiada para poder salvar la mayor cantidad de vidas. Por este motivo, la Fundación Sergio Urrego, desde la  Línea Salvavidas 24/7, cuenta con profesionales dispuestos a brindar un acompañamiento apropiado a las personas que se encuentran en riesgo suicida y aquellas que requieren apoyo para guiar a una persona en esta situación, con el propósito de minimizar la cantidad de víctimas mortales a causa del suicidio.

 

       

Natalia García Forero

Psicóloga

        a.uroraart       

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