Sergio
Urrego

¿Quién fue Sergio Urrego?



Sergio David Urrego Reyes era un joven brillante; que a sus cortos 16 años ya había leído grandes pensadores y filósofos rusos como Mijail Bakunin, Piotr Kropotkin, había explorado la literatura de Edgar Allan Poe, de Fernando Vallejo, de Karl Marx, de Gonzalo Arango, de Paulo Freire, entre otros. Amaba tanto la música clásica, como la de David Bowie, Queen, The Beatles, Aterciopelados, Celia Cruz entre muchos más que siempre lo inspiraron. Era su afición coleccionar libros de Quino que le sacaban grandes carcajadas.

Sergio siempre fue el mejor de su clase; de hecho, obtuvo el primer puesto en el ICFES de su colegio y el décimo puesto a nivel nacional. Su disposición y curiosidad por aprender y entender lo que pasaba a su alrededor lo llevaron a desarrollar un pensamiento crítico, una madurez admirable, una ávida racionalidad y una apertura total a la comprensión de la sexualidad humana. Todo esto lo dejó reflejado en un sinnúmero de escritos, pues amaba plasmar lo que pensaba a través de la escritura en una intachable ortografía.

Fue un joven que, como dice su madre Alba Reyes, tenía todas las etiquetas para no encajar en la sociedad, pues era: gay, anarquista y ateo. A los 14 años entró a ser parte de la Unión Libertaria Estudiantil (ULE) donde se destacó sin paralelo con sus sólidos argumentos frente a la sociedad. Su madre nunca le impuso creencias religiosas y nunca optó por ninguna. Llegó incluso a pensar su identidad como queer. Sergio era un adelantado a su tiempo.

La relación con su madre fue siempre muy cercana, viajaban, leían, veían películas de cinearte, todo juntos. Amaba escuchar boleros y cantar con su abuela. Le encantaba la fotografía y exploraba este arte consigo mismo y con su gata negra Oreo.

En el 2014 la vida de Sergio se marchitó después de ser sistemáticamente discriminado por la rectora y psicóloga de su colegio; tuvo que abandonar todo lo que amaba hacer: buscar una enseñanza libertaria, una sociedad más comprensiva y acogedora. Dejó de leer, aprender, escribir y amar. Fue constreñido por todos los que se sentían incómodos por cómo veía la vida: la eterna búsqueda de la libertad de pensamiento y la libertad de amar a quien quisiera.

Sergio hizo que el país reflexionara acerca del poder que se le había dado al odio, tanto que ponía la vida de un niño en juego. Es por esto que muchos con gallardía salieron a marchar indignados a reclamar justicia y la garantía de poder vivir siendo quienes quisieran ser o amar.

Sergio hizo que muchos, hoy día, alcen su voz cuando otros están siendo rechazados, invisibilizados o incluso cuando se les niega su existencia. Así esta lucha se ha convertido en un legado inspirador; uno por el cual aquellos que vivían en la obscuridad, que se sentían sin fuerzas, han socavado los obstáculos y encontrado la valentía para refutar todo con lo que no están de acuerdo y han llegado a invitar a otros a celebrar sus vidas libremente.

Cada año en el mes del orgullo y en las marchas del orgullo de Colombia el nombre de Sergio se oye, se recuerda y se grita al unísono, ya que su muerte representa la resistencia de luchar por el amor.

La vida de Sergio perdurará a través de la alentadora lucha por la igualdad que ahora lleva su madre. Sergio es ahora un sinónimo de libertad para todo aquel que busca vivir sin miedo.

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